De la Violencia a la Convivencia

Introducción

La prevención en la educación, desde la mirada ampliada de la paz, la no discriminación y los derechos humanos, se entiende como un acto consiente que apunta por determinado modelo de sociedad y de persona, donde la educación no se restringe a la escolarización sino a todos los ámbitos públicos y privados que componen a nuestras sociedades, donde la transformación y la innovación no chocan con lo tradicional o con lo moderno nada más porque sí, sí no, de manera específica, con aquello que se conserva o que se cambia de manera injusta, arbitraria o en beneficio personal de unos cuantos.

Insertar la resolución noviolenta de conflictos en todo espacio educativo, más allá de las aulas, implica sumarse a un movimiento mundial de educación para la paz, la no discriminación y los derechos humanos en las siguientes dimensiones:

Como un estilo de vida que busca la simetría entre la persona, basada en los valores de la paz y los derechos humanos; que busca la unidad entre la coherencia personal y el modelo de sociedad a proponer.

Como una forma de afrontar los conflictos, en una lucha noviolenta, permanente, para erradicar o disminuir los niveles de injusticia; respetando la integridad de las personas y con plena congruencia entre fines y medios.

Como estrategia política de transformación social, donde la dimensión colectiva sobrepasa a la individual; se trabajan la denuncia y la desobediencia ante la injusticia y la construcción de alternativas posibles desde la noviolencia.

El taller “De la Violencia a la Convivencia” entendido como un proceso de aprendizaje y construcción social, toma en consideración diferentes tipos de problemas y conflictos. Incluye también el desarrollo de destrezas individuales básicas como la empatía misma, sin las cuales es imposible que una acción para la paz, concretamente la resolución/mediación de conflictos y la vigencia de los derechos humanos en la vida cotidiana, llegue a tener lugar.

Se trata de una propuesta coherente con los valores que quieren transmitir y que hace hincapié, no sólo en los contenidos, sino también en las actitudes y valores; es una metodología lúdica, participativa, cooperativa, que fomenta la reflexión y el espíritu crítico.

Propicia también la creación de un ambiente favorable para proveer a las y los participantes de las herramientas y de los recursos necesarios para vivir “en propia piel” situaciones que promueven el autoconocimiento y el conocimiento de otras personas, la autoestima y la afirmación de los otros, con base en la confianza, la comunicación y la cooperación.

Propósitos

Las y los participantes:

  • Conocerán la estructura de los conflictos para su análisis y comprensión.
  • Fortalecerán la provención, el consenso y la negociación en la intervención y resolución de los conflictos.
  • Trabajarán con la generación creativa de soluciones.

Duración

El Taller “De la Violencia a la Convivencia” tiene una duración de 25 hrs. Distribuidas en el número de sesiones que convenga a la institución.

Dirigido a

Profesionales de la salud y la educación, funcionarios/as públicos/as dispuestos/ as a resignificar los papeles estereotipados de género, resolver conflictos de manera no violenta y a incorporar ésta perspectiva a la función pública.

Contenidos temáticos

Provención

Suele hablarse de prevención de los conflictos para aludir a la necesidad de actuar antes de que exploten y se manifiesten en su forma más descarnada. No obstante, este término tiene connotaciones negativas: ”no hacer frente al conflicto, evitarlo, no analizarlo, no dejar que aflore todo lo que hay dentro, no ahondar en sus causas más profundas”, pues califica al conflicto de manera negativa.

Prevenir un conflicto significa, muchas veces, evitarlo e impedir así que afloren sus causas.

La Provención es un proceso de intervención que hace frente al conflicto e invita a negociar y a buscar soluciones creativas.

Poder, simetrías y asimetrías

El equilibrio de poder, entre personas, comunidades y naciones se vive en el contexto de su ejercicio, apoderamiento, a partir de la afirmación personal o comunitaria y del otro o de lo exterior, en los distintos niveles de la convivencia social.

Estructura del conflicto y modos de intervención

No toda disputa o divergencia es un conflicto. La base es definir el conflicto desde la raíz, desde su origen, que está en la contradicción de las necesidades, que pueden ser: intereses, valores y/o derechos humanos. Durante este proceso será importante distinguir entre, conflicto, pseudoconflicto y/o conflicto latente.

Diálogo y construcción de consensos

El diálogo y la comunicación posibilitan encontrar coincidencias entre los diferentes proyectos personales y comunitarios. Estas formas de comunicación (efectiva y afectiva) se sostienen cuando todos sus integrantes se relacionan de manera franca, fomentan la expresión verbal y no verbal de manera sencilla y directa, practican la escucha activa, evitan los prejuicios, respetan las distintas posturas y desarrollan la empatía.

Generación creativa de soluciones

Habida cuenta de que en el conflicto hay necesidades e intereses en juego y diversas posibilidades de solución, aunque las personas implicadas sólo puedan ver como factible una, la tarea de intervención depende en buena medida de que se puedan generar alternativas innovadoras, nuevas soluciones, que luego puedan ser aceptadas por las partes.

Tolerancia y convivencia solidaria

Es innegable la necesidad humana de gozar de las condiciones adecuadas que posibiliten el desarrollo y el respeto a la vida individual y colectiva, que sean acordes con la dignidad de las personas y que permitan descubrir el sentido profundo del quehacer cotidiano. Para hacer de la convivencia solidaria una realidad, es necesario respetar la dignidad humana desde distintos ámbitos y procurar la satisfacción de necesidades básicas, de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, de equidad en las diferencias, y de soluciones noviolentas a los conflictos, entre otros.